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INTRODUCCIÓN

A un folleto conteniendo cuatro mensajes del apóstol Daddy John.

Muchas iglesias y muchas sectas religiosas hay que se dicen ser cristianas, y quizá algunas de ellas comenzaron con buen fundamento doctrinal, pero al pasar el tiempo se fueron desvaneciendo a medida que fueron apartándose de sus principios para adaptarse a las exigencias de los nuevos adeptos. Crecieron, sí, y permanecen como organizaciones religiosas, pero ya sin la dirección de Dios. Cada vez que eso ha sucedido, el Señor ha levantado nuevos líderes, nuevos grupos que le obedezcan, para manifestarse a ellos; porque siempre habrá un grupo de fieles (aunque ignorados por la mayoría de los demás religiosos) en los cuales se cumpla la promesa de San Mateo 16:18.
No dudamos que Ernest W. Sellers (Daddy John) fue un hombre verdaderamente llamado de Dios y usado por Él para organizar al Bando Evangélico Gedeón, y dirigirlo hasta el día de su muerte. Ello quedó demostrado por su abnegación al despojarse de su fortuna (siendo rico, repartió todo su capital a los pobres), por su apego a las Sagradas Escrituras en la orientación doctrinal del nuevo movimiento, y por las incontables sanidades y milagros con que Dios le usó poderosamente durante su ministerio.
Si alguna de las tantas agrupaciones religiosas que había en la década de los 20 hubiese sido del agrado de Dios, no hubiese sido necesario que Dios llamara a Daddy para organizar un nuevo grupo, por lo menos en estos alrededores. El llamamiento de Daddy pudo haber sido para que saliera de la iglesia muerta a la que pertenecía y se uniera a la iglesia viva, si es que en algún lugar o grupo estaba representada; si así no fue, es señal de que no la había, o de que ya estaba en proceso de decadencia.
Aunque nuestra iglesia hoy tenga otro nombre, es la misma que fundó Daddy, y mientras mantenga la pureza doctrinal de sus comienzos no será necesario que Dios levante otro grupo aparte de nosotros, por lo menos en nuestros alrededores. En cambio, si al igual que otras organizaciones, nos fuéramos apartando lentamente del fundamento doctrinal bíblico para modernizar a la iglesia, lograríamos que la iglesia llegue a ser más grande en número de miembros, en extensión territorial, en bienes materiales y en todo lo demás que a los ojos humanos parezca crecimiento, pero vacía de Dios. En ese caso las manifestaciones potentes del Espíritu Santo serían reemplazadas por la frialdad espiritual, o por la simulación de espiritualidad, y tendría el Señor que buscarse otra gente que le adore en Espíritu y en verdad.
El pesimismo es negativo, pero ser precavido no es ser pesimista. Es cierto que Dios se manifiesta entre nosotros; es cierto que nuestra iglesia no ha perdido su mensaje y poder, pero no es menos cierto que ese poder ha ido mermando, y que ese mensaje casi no se está proclamando ya. No es menos cierto que el fundamento doctrinal está siendo seriamente amenazado por otras tendencias dentro de nosotros mismos. Quienes apoyan esas tendencias lo hacen, o por disentimiento, o por desconocimiento de la doctrina verdadera.
Los que disienten, es decir, quienes están más de acuerdo con las creencias o prácticas doctrinales de otros grupos que con las nuestras, deberían abrazar esas otras formas uniéndose a esos otros grupos, y no queriendo modificar nuestro fundamento.
Quienes las conocen poco, deberían profundizar más en las enseñanzas de las Sagradas Escrituras. Por eso es necesario que todos los componentes de la iglesia, pero mucho más los oficiales, conozcamos bien nuestra doctrina, para que la podamos amar y defender. Por eso es necesario que conozcamos más de aquel gran siervo de Jesucristo a quien llamaban Daddy John; que conozcamos su obra, su amor, su sacrificio. Yo no tuve el privilegio de conocerle personalmente, pero le he podido conocer un poco a través de su pluma, y a ella debo en gran parte mi conversión al evangelio. Por todo ello he querido preparar este pequeño folleto con cuatro mensajes* de Daddy, que son poco acatados por ser poco conocidos. Pero más que esto quisiera republicar toda su obra literaria.
El día 15 de septiembre de 1989 se cumplirán 50 años de la fundación de El Mensajero de los Postreros Días, y yo quisiera celebrar ese acontecimiento reproduciendo, por lo menos, los diez primeros años de esa gran revista. Para ese proyecto ya cuento con el visto bueno de nuestro apóstol, pero necesito que los demás oficiales también me apoyen interesándose en que los pastores vayan adquiriendo las copias según vayan saliendo, de modo que por lo menos en cada iglesia local haya una colección completa de nuestro Organo Oficial. ¿Quiénes están dispuestos a respaldarme? Espero respuesta.

Ob. B. Luis, Zitoon Yerbaniz, julio de 1988.

 

 

 

 

 

* 1) El Alma, ¿es Mortal o Inmortal?
2) No Hay Segundo Matrimonio.
3) ¿Puede Uno Tener Imágenes si no las Adora?
4) Navidad.